El nuevo mundo de las impresoras 3D

El nuevo mundo de las impresoras 3D

Hace unos años, cuando nos hablaban de impresoras, a nuestra cabeza de inmediato venían aquellas llamadas matriciales, que hacía un ruido bastante molesto cuando eran utilizadas, posteriormente, están impresoras fueron mejoradas con las llamadas de inyección de tinta y finalmente superadas por las impresoras láser. Con cada una de ellas se fue incrementando la velocidad y la calidad de impresión.

Eso significó un giro importante en el ámbito empresarial, pues los procesos de producción que requerían la impresión de informes mejoraron considerablemente. Pero en el ámbito de la máquina para  imprimir archivos, vería un avance mucho más grande, un salto gigante en su tecnología, cuando hace pocos años comenzó a conocerse el uso de las impresoras 3D.

Una impresora 3D lo que realmente hace es producir un diseño 3D creado con el ordenador en un modelo 3D físico (real). Es decir, si hemos diseñado en nuestro ordenador, por ejemplo, una simple taza de café por medio de cualquier programa CAD (Diseño Asistido por Computador), podremos imprimirla en la realidad por medio de la impresora 3D.
Es como si pudiéramos por fin crear objetos de “la nada”. Objetos tan sencillos como una taza de café a objetos mucho más complicados e increíbles como partes de un avión o incluso órganos humanos utilizando las propias células de una persona.

Existen dos tipos de impresoras 3D: de tinta y láser, tal como las impresoras que conocemos y usamos en nuestras oficinas o en nuestros hogares. Las primeras usan una tinta que funciona como aglutinante y logra compactar el polvo y permite imprimir en diferentes colores. Por su parte, las segundas transfieren energía al polvo que pasa a estar polimerizado (duro) y luego se sumerge en un líquido que hace que las zonas más duras se solidifiquen.

Parte de las ventajas que ofrecen estas impresoras es la versatilidad, la reducción de costes y la personalización. Se hace versátil porque no tienen un límite de impresión siempre y cuando se mantengan cargadas, generando la cantidad de productos que necesitemos. Reduce costes ya que con la materia prima dentro de la maquina nos ahorras la adquisición del producto de venta en la calle, donde cobran el proceso de producción. Y la personalización, donde tendremos la oportunidad de crear digitalmente lo que vamos a imprimir ajustado a nuestras necesidades y gustos. Pero si hay un área que ha impulsado la evolución tecnológica de las impresoras en el área de la medicina, es en este ámbito donde la impresión 3D nos deja la enorme ventaja de seguir desarrollando y probando impresiones como prótesis y tejidos orgánicos.

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